viernes, 7 de mayo de 2010

Ambigüedad


Quietud Flotante

Un ángel reposa en sus labios,
y duerme en brazos de sus deseos reprimidos.
Apacible la inocencia en las fantasías,
que se pierden en sus cabellos confundidas.
Descansa tu rostro enmudecido
en la quietud de mis manos heladas.
Huesos de papel... sus piernas.
Piel de leche... sus mejillas.
Sábado a la noche y observa abstraída
el silencio flotante de las estrellas en la ventana,
rezando en cálida sonrisa
por nuestra esperanza olvidada.
Grito para que tu sonrisa reviva
nuestra juventud extraviada,
y alce en sus huesos de primavera
nuestra imaginación turbia.
Mesías de un futuro sin puertas,
ni ventanas, ni estridencias.
Escucho su voz tejiendo sílabas:
"...ámame niño de plata,
que en sólo cien años
olvidamos el significado."
Esta calma no contaminada
sostiene mi cuerpo en reposo,
y logra silenciar la ansiedad de mi ser.